Testimonios de Fe y Gratitud
Desde hace más de dos siglos, el Santuario de Nuestra Señora de Las Lajas ha sido un lugar de peregrinación donde innumerables fieles acuden para agradecer los favores recibidos y renovar su confianza en la intercesión de la Virgen María. Como expresión de esa devoción, miles de personas han dejado placas votivas, cartas, fotografías y otros recuerdos que dan testimonio de su experiencia espiritual.
Las paredes del Santuario y sus alrededores conservan una valiosa colección de mensajes de agradecimiento que narran historias de recuperación, protección, reconciliación familiar, éxitos inesperados y fortaleza en momentos de dificultad. Estos testimonios reflejan la profunda fe de quienes encuentran en la Virgen de Las Lajas un motivo de esperanza y consuelo.
Durante muchos años también fueron depositadas muletas, bastones, sillas de ruedas y otros objetos utilizados por peregrinos que manifestaban haber recuperado su salud después de encomendarse a la Virgen. Con el paso del tiempo y para garantizar la conservación del Santuario, algunos de estos elementos fueron retirados debido a su deterioro, aunque permanecen en la memoria colectiva como símbolo de la gratitud de los creyentes.
Historias que fortalecen la fe
Entre los relatos transmitidos de generación en generación se encuentra el de un hombre que, hacia mediados del siglo XIX, habría sobrevivido a una caída desde una gran altura en el cañón del Guáitara después de invocar la protección de Nuestra Señora de Las Lajas. Para quienes presenciaron el hecho, su recuperación fue considerada un signo extraordinario de la misericordia divina.
Otro testimonio ampliamente conocido es el de la hermana María Marta, quien sufría una severa limitación física que le impedía caminar. Según su propio relato, mientras oraba frente a la imagen de la Virgen experimentó una sensación de alivio que le permitió recuperar la movilidad, convirtiéndose en uno de los relatos más recordados por los peregrinos.
También se conserva el agradecimiento de Ernesto Romero Merino, procedente de Guayaquil, Ecuador, quien manifestó haber obtenido la curación de una enfermedad que padecía desde hacía varios meses tras encomendarse con fe a Nuestra Señora de Las Lajas durante su visita al Santuario.
La fe que permanece
La Iglesia invita a comprender estos testimonios como expresiones personales de fe y agradecimiento. Cada historia refleja la experiencia espiritual de quienes han depositado su confianza en Dios por intercesión de la Virgen María, convirtiendo al Santuario en un lugar donde la oración, la esperanza y la gratitud continúan reuniendo a miles de personas provenientes de diferentes regiones del mundo.
Más allá de los relatos particulares, el verdadero milagro que muchos peregrinos afirman experimentar en Las Lajas es el encuentro con Dios, la renovación de la fe y la paz interior que encuentran al visitar este lugar sagrado.