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Comidas típicas Nariño

El abc de la gastronomía Nariñense

El volcán Galeras, la laguna de la Cocha y el santuario de las Lajas son lugares de Nariño que justifican la visita a este departamento, pero más la comida típica.

Como los distintos climas y regiones es de variada la comida de la región. Y como el acento de los pastusos, única: la mayoría de viandas son preparadas con productos típicos de la región: el cuy, el ulluco, el pusandao y el locro, entre otros.

​Entre las sopas de auténtica tradición indígena están el locro, pariente del ajiaco bogotano pero con condimentos y preparación propia; la chuspa, (trozos de harina) también conocida con el nombre de arrancadas; el chuya, aperitivo sin igual que en realidad es una mazamorra, pero no lleva dulce sino por el contrario sal. También está la ñuta y el mote.

​En Nariño son famosos los corregimientos de Catambuco (Pasto), Pinzón (Túquerres), y El Charco (Ipiales) por la preparación del cuy asado.

​Su preparación, entre brasas y carbones, es el resultado de un cuidadoso proceso de cría, vigilancia en su desarrollo, sacrificio y hasta presentación en la bandeja.

​La mirada centinela de matronas campesinas no le pierde detalle en el asado a fuego lento y los típicos condimentos constituyen su secreto.

​Bien preparado y decorado, es el más apetitoso manjar autóctono a quien los enguayabados le rinden veneración. Por las propiedades afrodisíacas que le endilgan debido a su alto poder nutritivo, al pequeño herbívoro se le aplica la famosa frase de que la antorcha del amor se enciende en la cocina. Sin necesidad de viagra.

​En la mesa, el cuy le declara la guerra a todas las reglas de la etiqueta. Degustarlo con tenedor o cualquier otro cubierto es un sacrilegio. Hay que despostarlo con las manos y comerlo sin complicación.

​También están las inigualables ensaladas a punta de ullucos y arracachas.

​Panecillos bautizados con el nombre de panuchas, alfajores, dulce grueso, polvorones, pirulíes, merengues, cocadas y sorbetes figuran en la extensa lista de golosinas preparadas por las mujeres nariñenses cuya única instrucción se da en casa.

​Medias nueves y entredías se acompañan con suculenta fritada acompañada de choclos, patacones, moles y masatos.

​Las tres modalidades de envueltos de yuca, choclo y cojongo constituyen el aderezo de almuerzos y meriendas.

​Cualquier plato puede ser acompañado con un delicioso helado de paila, cuya preparación se ha convertido en pequeñas empresas familiares, aliviando el desempleo.

​Para quienes gustan del tinto después de la comida está el tinto con punta! que termina haciendo de las suyas gracias a la maravillosa mezcla del grano y aguardiente que al calor de tertulias causa el mismo efecto cogelón de hervidos y canelazos aconsejados para disipar penas y despechos.

​Entre los manjares más apetecidos se disputan la demanda diaria los postres de chilacuán, de calabaza y dulce de brevas.

​Otra opción es la comida del litoral, entre ellos el pusandao y plu con pla . En los paseos familiares o fiesta estos platos son parte indispensable.

​El pusandao tiene su secreto en la carne serrana que le da un sabor especial. Previamente se aliña con sal de nitro en la serranía nariñense y luego se lleva a la costa. Se sirve acompañada de plátano verde, papas enteras sin pelar, huevos duros, aliños y gallina.

​El plu con pla , consiste en un tapao de plumada , plátano y sal que se come con frecuencia en los hogares de escasos recursos económicos.

​El tapao consiste en colocar una olla con agua, unos cuantos plátanos verdes y sobre éstos la plumada, un pez de unos 20 centímetros parecido a la carduma y que se pesca a pocas millas del mar. Por el olor delicioso es fácil descubrir en qué casa se prepara la plumada o plu con pla .

​También está el encocado: pescados y mariscos aderezados con coco. En la cocina criolla son infaltables el ceviche de camarón, el pescado o mariscos marinados en limón, aceite y especias. También se preparan de manera deliciosa la langosta, los langostinos y las jaibas.

​Muchos son los crustáceos, moluscos y reptiles con que cuenta la alimentación del litoral nariñense y sus nombres muy particulares: ostión, la concha prieta, la chiripiangua, pata de burro, lambe plato, piacuil, tasquero y chautiza.

Fuente: El Tiempo